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viernes, 10 de febrero de 2012

Los Saqueadores de Sueños - Indice

Lo miras y lo único que ves es al prototipo de hijo de perra sin escrúpulos que nos ha llevado al filo del colapso económico. Cameron Wells. Veintisiete años. Lo bastante mayor como para ser socio de uno de las consultoras financieras más influyentes a este lado del continente americano, Hallyfax and Brothers. Lo bastante joven como para no haber vivido en su piel ninguna guerra, ninguna tragedia. Criado entre algodones desde la cuna, yendo a los mejores colegios. Capitán del equipo de lacrosse en la Universidad. Ojos azules, complexión atlética – cortesía del remo y las sesiones de Pilates – y una sonrisa encantadoramente embaucadora.

Pero por debajo de todo ese disfraz de aparente prosperidad, Cameron Wells tiene un secreto. No es la clase de secreto que se oculta en unos libros de cuentas falseados. No es su orientación sexual ni tiene un sótano lleno de cadáveres. No. Su secreto es, en cierta medida, más complejo que todo eso.



Esperamos que  os guste tanto como a nosotros, ¡un saludo a todos!
 

Los Saqueadores de Sueños - Conclusión

Creíamos controlar, o al menos tener localizado, a todos los potenciales soñadores del mundo. Y de pronto aparece un tal Phill a darnos lecciones en nuestra propia casa. Phill, un personaje secundario, una simple línea en el historial de Cameron Wells, un don nadie que se convierte como por arte de magia en nuestro mayor enemigo, en el nuevo protagonista de la historia del mundo de los sueños.

Hace un año Cameron Wells comenzó a soñar con La Granja, durante todo este tiempo le hemos estado vigilando sin que lo supiera, jugando al gato y al ratón con él. Hace apenas tres horas íbamos a infiltrarnos y tratar de hacernos con él, de usar su potencial en nuestra organización. Un trabajo fácil, rutinario, tan cómodo... la incursión soñada por todos nuestros activos. Ahora, somos nosotros los que soñamos por sobrevivir a lo que ya conocemos cómo La Tragedia.

Cuando Cameron volvió de su paseo, más allá de la Granja, con Phill, nuestros hombres le esperaban dentro de la cabaña. Allí estaban, con su habitual exceso de confianza, con sus formas chulescas hasta casi rozar lo desagradable. Pero el halo de superioridad que suele ir con los nuestros se desvaneció cuando un afectado Cameron comenzó a explicar lo que había visto en la Ciudad Esmeralda, los planes de Phill.

Nuestros infiltrados volvieron a toda prisa para informar de la situación... fue cuando las alarmas se dispararon en la Compañía. Pasábamos de ser cazadores a cazados. De allanar sueños a intentar escondernos como hacen las alimañas en los más oscuros recovecos del subconsciente de alguien… No sé que es peor de todo, que nadie en toda la organización se percatara en este tiempo de la existencia de Phill y su ejército o qué pese a todos nuestros efectivos y entrenamiento no hayamos podido reaccionar ni hacer nada para pararle.

Hace apenas una hora, ese brutal ejército salido de la nada, ha atacado y masacrado de manera coordinada a nuestros soñadores activos. Casi todos han caído. No van a despertar. Ahora no son más que vegetales flotando en nuestras vainas del sueño.

Es pronto para saber de dónde ha sacado Phill semejante ejercito. De hecho es pronto para saber de dónde ha salido el maldito Phill. Pero por lo poco que hemos podido averiguar, todo apunta a que se trata de sonámbulos, de insomnes… Nunca se nos ocurrió pensar en el papel de ellos en los sueños, siempre nos centramos en los soñadores, pero no estudiamos a que los que no pueden disfrutar de él. Y parece que, de alguna manera, ellos también tienen su hueco en este mundo. Ha resultado que las proyecciones de estos insomnes son figuras que actúan sin voluntad propia dentro de el mundo onírico, que actúan sin imaginación, sin intereses propios... un ejército perfecto.

No sabemos y quizás nunca lleguemos a saber quién es Phill, pero desde luego no es nuevo en este mundo y mi intuición dice que no es este su primer encuentro con la Compañía. Es un maestro, un estudioso, un conquistador. Es todo lo que siempre hemos querido y creído ser, es nuestro propio espíritu que viene a atormentarnos.

Y ahora, en este momento tan crítico se nos plantea el gran dilema, se me plantea el gran dilema como responsable de la Compañía. El mayor dilema en todos estos años. El mayor dilema de mi vida. Sabemos prácticamente todo lo que se puede saber de Cameron Wells. Conocemos sus aficiones, gustos y ambiciones. Sabemos qué ama y qué detesta de sí mismo. Sabemos dónde estudió, que chicas ha conocido y en qué circunstancias, cuál es su amor secreto, sus ilusiones, sus decepciones... pero no sabemos qué le ha contado Phill en la Ciudad Esmeralda.

Cameron Wells, ese ambicioso chico que cuando está despierto es capaz de provocar hambrunas en el tercer mundo con tal de que el precio del grano se dispare y las acciones de su compañía suban un centavo, dice que Phill es un loco, un insaciable acaparador de sueños... Dice que le da miedo el plan de Phill. Dice que quiere unirse a nosotros. Dice que desde La Granja podemos plantar cara a Phill... a ese hombre que hace sólo un año le llevara más allá de sus límites sabiendo que su cerebro reaccionaría buscando refugio en el mundo de los sueños...

Tengo que decidir.

Es mi responsabilidad, es mi obligación.

Los pocos activos que quedan van camino de La Granja. En cuanto acabe el backup de toda la información de la Compañía y acabe éste último informe a modo de resumen de los úlitmos hechos iré con ellos. Espero acertar al creer que es nuestra única esperanza.

Es la hora de ir a la Granja, de usar el refugio de Cameron como último bastión. Es hora de soñar.

lunes, 6 de febrero de 2012

Los Saqueadores de Sueños - Tercera Parte


Como he dicho, la vida de Cameron Wells iba a cambiar esta noche, y cambió, vaya si cambió pero no de la forma que nosotros habíamos previsto. El dispositivo de infiltración estaba preparado. Cuatro soñadores, de los mejores disponibles, estaban preparados para ser introducidos en el sueño de Cameron, en la granja. Una misión como otras tantas, pero diferente a su vez, por la naturaleza del sujeto.

De pronto, todas las alarmas empezaron a sonar. Algo imprevisto ocurrió, un nuevo elemento entraba en juego, un nuevo soñador. Era poderoso y anuló todas nuestras conexiones con Cameron.



Cameron miraba sorprendido a la sombra que había aparecido ante él. Siguió el rayo rojizo que salía de su corazón y se sumía en las sombras de donde partía. La figura dió unos pasos hacia adelante y las líneas que rodeaban al hombre sin rostro empezaron a tomar formas.

- ¡Phil!-susurró Cameron, ¿que haces aquí?-

Phil Perry salía de las sombras disfrutando de la escena. Con la mano izquierda sujetaba la copa de vino mientras con la derecha se guardaba el puntero laser en un bolsillo interior de la chaqueta.

- Me has decepcionado Cameron -. Phil se dirigió hacia una de las ventanas de la cabaña. Te hemos dado un don, la capacidad de hacer cosas que un humano es capaz siquiera de soñar, ¿y tu que haces?. Te quedas aquí, en esta... granja. Phil escupía las palabras, como si le dieran asco.

Cameron solamente escuchaba, callado. Seguía con la mirada a Phil, que se había alejado de la ventana y se había sentado en una silla.

- ¡Ni siquiera has podido atravesar el bosque!. No se, quizás me equivoqué al elegirte-. Phil ya no miraba a Camerón y tampoco sonreía.

- ¡Lo he intentado!, ¡pero siempre tropiezo!- Phil se levantó tirando la silla al suelo. -Eso es porque todavía no has aceptado tu nueva condición. Te has escondido en este, este... refugio. Para no aceptar lo que todavía eres-. ¿Y que soy?- suplicó Cameron.

Phil se dirigió a la puerta. -Ven conmigo-

Salieron de la cabaña de la granja y se dirigieron al bosque. Cameron miraba hacia todos lados, nervioso. Cuando empezaron a atravesar los primeros arboles se paró. Phil seguía andando.Sin mirar atrás. Cameron respiró hondo, cerró los ojos y dio un paso. Luego otro. Primero despacio, luego más rápido hasta que se puso a la altura de Phil. Andaron durante un buen rato. Phil no hablaba, miraba hacia adelante. Cameron lo seguía callado. Entonces el bosque terminó, de pronto, sin previo aviso, lo arboles desaparecieron. En su lugar una ciudad esmeralda se levantaba ante ellos. A los pies de la ciudad miles de figuras les esperaban. Camerón jamás había visto nada igual, ni en sus sueños.

-¿Que es esto?- dijo Cameron. - Phil lo miró. -Esto es un ejercito-. -¿Un ejercito?, ¿Para que?-. -Por el control del mundo de los sueños-



Pasaron unas horas hasta que volvimos a poder conectar con Cameron y pudimos mandar a nuestros espías. Apenas tardaron unos minutos en despertar y no nos gustó nada lo que nos contaron.

[continuará]

viernes, 27 de enero de 2012

Los Saqueadores de Sueños - Segunda Parte



A Cameron no se le había pasado por la cabeza que pudiera existir un lugar así. Su vida era un camino de rosas. No le faltaba el dinero, las mujeres le adoraban y su popularidad iba en aumento. Que más daría que ninguna de esas cosas le importase? Lo tenía todo. Y aun así no podía evitar sentirse parte de una broma macabra.

Así que Cameron hizo lo que la mayoría habrían hecho en su situación: empezó a trabajar menos, a beber más y a hablar más de la cuenta. Por suerte para él, sus momentos de placer en la granja se prolongaban más y más. Ya se había acostumbrado a soñar. Amaba esa sensación por encima de todas las cosas. Si se despertaba antes de tiempo se pasaba el día cabreado y gritando. Lo que más le molestaba era que los sobresaltos se repitirieran en el mismo momento: al intentar atravesar el bosque.

Algunas veces conseguía adentrarse en la maleza, pero el ímpetu y la carrerilla que tomaba para dicha acción hacían que tropezara y se chocara con algún árbol, piedra o cualquier otro elemento del bosque. Camero podía sentir tanto el dolor como las heridas cuando se despertaba por las mañanas. Llego a obsesionarse y a acercarse al borde lo menos posible. La cabaña se convirtió en su santuario Se sentaba frente al fuego de la chimenea, haciendo planes… El mismo fuego que seguía sintiendo cada día al despertarse, con ese olor a madera quemada que se repetía cuando volvía a dormirse. “Quizás sea fuego lo que necesita ese condenado bosque”, pensó. Casualidad o no, en el corazón del Amazonas comenzó a brotar el peor incendio de los últimos tiempos.

¿Y a quien le importaba un vulgar incendio cuando hay trabajo por hacer? Los sueños se terminan y no puedes hacer nada. El dinero, el poder, hay cabrones que lo saben conservar muy bien. Cabrones como Phil Perry, el mentor de Cameron, que disfrutaba de esa conviccion día tras día. Todo el mundo que ha trabajado alguna vez para Phil sabe de su pasión por el trabajo y también de su temperamental carácter. Hoy ni siquiera se molestaba en disimularlo.

- Cuanto imbécil suelto! – Gritaba a todo el que se cruzaba en su camino – ¿Es que nadie en todo el departamento va a explicarme donde cojones está Cameron? Y ni se os ocurra malgastar saliva para escupirme excusas de mierda.

- Señor, ¿no ha escuchado las noticias? Hay una humareda enorme. La ciudad está colapsada. Los que quedamos en el edificio hemos pasado la noche aquí. Apenas está llegando gente esta mañana.

- Me importa una mierda. Nuestros clientes de Japón están rompiendo relaciones sin dar una maldita explicación y ¡¡necesito a mis hombres aquí!! ¡¡¡A todos!!! Esto me huele a traición. Como algún gilipollas se haya ido de la lengua se va a arrepentir de haber nacido. Así que ya estáis moviendo el culo.

Rojo de rabia Phil salió como una bala de la habitación tras dar un sonoro portazo. Una vez en la soledad de su despacho abrió su caja fuerte. Dentro había documentos, pasaportes, una pistola, unos chips y divisas como para comprarse una isla. La consternación hizo que cerrara los ojos y se hundiera en sus pensamientos. Se hizo la oscuridad. Y también la luz.

La puerta de la Granja se abrió. Cameron no recordaba haberse quedado dormido ni haber entrado en la cabaña. Si lo que buscaba era placer, hacia algo de frio y el ambiente estaba enrarecido. Si lo que buscaba era soledad, se llevó una gran decepción. Un hombre alto, corpulento y sonriente estaba de pie frente a la chimenea con un vaso de vino en la mano. Se encontraba de espaldas a él. Dio un pequeño sorbo de manera magnánima y sin soltar la copa dijo voz alta:

- Un vino delicioso. Muy a la altura de este lugar.

Cameron no pudo fingir su asombro al ver al hombre sin rostro. Era una sombra sobre otra, con dos finas líneas brillantes en sus ojos. Las formas de la cara quedaban ocultas tras esa fachada de oscuridad y misterio. Vestía de forma muy elegante, pero lo que más llamaba la atención era esa sonrisa suya tan embaucadora. No se explicaba de dónde había sacado el vino ni la copa.

- ¿Quieres que te cuente un secreto? – Dijo la sombra sin dejar de sonreír- Era la misma sonrisa que le había llevado al éxito, solo que esta vez la usaba contra él. Se había quedado tan aturdido que no se había dado cuenta del puntero rojo que le apuntaba directamente al corazón.

viernes, 20 de enero de 2012

Los Saqueadores de Sueños - Primera Parte


Lo miras y lo único que ves es al prototipo de hijo de perra sin escrúpulos que nos ha llevado al filo del colapso económico. Cameron Wells. Veintisiete años. Lo bastante mayor como para ser socio de uno de las consultoras financieras más influyentes a este lado del continente americano, Hallyfax and Brothers. Lo bastante joven como para no haber vivido en su piel ninguna guerra, ninguna tragedia. Criado entre algodones desde la cuna, yendo a los mejores colegios. Capitán del equipo de lacrosse en la Universidad. Ojos azules, complexión atlética – cortesía del remo y las sesiones de Pilates – y una sonrisa encantadoramente embaucadora.

Pero por debajo de todo ese disfraz de aparente prosperidad, Cameron Wells tiene un secreto. No es la clase de secreto que se oculta en unos libros de cuentas falseados. No es su orientación sexual ni tiene un sótano lleno de cadáveres. No. Su secreto es, en cierta medida, más complejo que todo eso.

Comenzó hará un año, más o menos. Por aquel entonces, la crisis no había hecho más que empezar y había negocio en el aire. Phill, el ejecutivo de ventas que había sido como un mentor para Cameron, reunió a todos los chicos del departamento y les dio “la charla”: durante un par de semanas iban a dormir poco y a ganar mucho. La promesa fue cierta, pero Cameron estuvo cerca de tres días sin dormir.

Fue tras aquel maratón cuando comenzó a soñar con La Granja.

No se trataba de ningún lugar conocido por Cameron. No era el lugar donde hubiera pasado los veranos, ni donde un abuelo de raíces pueblerinas le hubiese enseñado a pescar. Cameron se había criado en un cosmopolita barrio residencial de Chicago: su contacto con la naturaleza se reducía a alguna visita al zoo cuando era niño y los documentales de Nacional Geographic.

Sin embargo, aquel lugar parecía real. Era un sueño, por supuesto… pero había algo más. Cuando despertaba, Cameron aun era capaz de sentir el olor de los pinos, el tacto de la resina de sus troncos, la brisa del viento del atardecer. Y la calma, y el silencio. La primera vez que soñó, Cameron pensó que había sido secuestrado: vagó por las distintas dependencias de la Granja, tratando de encontrar a quien quiera que lo hubiese sedado y llevado hasta allí. No había teléfono, ni vehículo alguno. Curiosamente tampoco había acceso alguno por el que salir: el bosque rodeaba la solitaria propiedad, dejando prácticamente ninguna opción a escapar de allí que no fuera campo a través.

Aquella primera vez, Cameron despertó en cuanto intentó atravesar el bosque. Durante toda aquella primera mañana, pudo retener las sensaciones de aquel lugar pero no tardó en olvidarse de todo. Sin embargo, la noche siguiente volvió a soñar con La Granja. Y la siguiente. Y la siguiente.

Pronto, Cameron fue comprendiendo lo que era todo aquello. Era un refugio. Durante el día pasaba las horas tratando con gente que no le importaban una mierda, hablando con personas cuyo único valor para él residía en su potencial como inversores. En aquel lugar, natural, aislado, ajeno… podía sentirse libre.

Creo que eso va a cambiar esta noche. Después de hoy, su refugio no volverá a ser igual. Nada lo será. Hemos estado vigilando a Cameron desde que descubrimos su refugio y, pese a que no es la clase de persona a quien solemos reclutar, son tiempos difíciles. La Tragedia está cada día – cada minuto – más próxima a nosotros. Y no podemos descartar a ningún soñador… por muy cretino que nos parezca.