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viernes, 2 de septiembre de 2011

El dragón, la princesa y la lechuza. Indice

Esta historia que os voy a contar
pasó hace mucho, mucho tiempo, en verdad.
Trata de una princesa descarada
que de su castillo y reino fue raptada.
El dragón fue el autor de tal ultraje
y a su guarida se la llevó con todo su equipaje.

El rey, embargado por la tristeza,
a un sinfín de caballeros convocó para la siguiente empresa.
-”¡A la princesa teneis que rescatar!”-dijo
-”¡Y la cabeza del dragón quiero para mi cortijo!”-.
  

El dragón, la princesa y la lechuza. Conclusión


Mientras afilaba el verdugo su enorme hacha
El Rey escuchó la historia, mesándose la barba
La Lechuza, por su parte, se posó en un candil
Dónde el relato de Talis, divertida, se dispuso a oír

Tras darme cuenta de mi terrible error
Traté de arreglar las cosas, ¡Lo juro, mi Señor!
Busqué la ayuda de esa lechuza mentirosa
Pero el maldito bicho huyó ¡Abandonó a su hija hermosa!

La Lechuza tenía que admitirlo, magnifica ejecución.
Lo de Talis no era la espada, era la improvisación [¡Que magnífica función!]
Y esos ojos, esa mirada
¡Si hasta parecía que fuera honrada!

Con la espada aún clavada miré los ojos de la desdichada
Más no era la Princesa ¡Nuestra señora es mucho más delgada!
Entre susurros antes de morir la plebeya confesó –
Lechuza y Dragón el mismo bicho son

Al principio no le creí, delirios debían ser
Pero ¿Mentir un moribundo? ¿Por qué?
Mientras, el pájaro se alejaba riendo y veloz
Buena prueba de su vileza y naturaleza atroz

El mal bicho no quería que hablara,
Quería cargarme el muerto, ¡Qué ave más malvada!
Pero yo no iba a permitirlo
Tenía que limpiar mi nombre, contar todo, decirlo

Aún a sabiendas que mi vida peligro corría
Aquí estoy, ante su Señoría
Pero mi inquietud en ese momento era distinta
¿Dónde estaría la princesa?  necesitaba una pista

Investigando descubrí con horror
Que se la había comido ese Pájaro Dragón
Todo era una farsa, una patraña
Para alejar de él las sospechas, ¡Una trampa!

Pese a los peligros y el temor
Vine corriendo hacia Vos
Al reino, del engaño debía de avisar
Y la muerte de la princesa poder vengar

Ese monstruo infame de ahí
Que se posa en el candil
Rapta princesas de todos los reinos
Y luego se las come con pimientos

Las miradas se dirigieron a la Lechuza blanca
Que ya no reía desde su improvisada banca
“Mirad el plumaje del ave parlante
Blanco, impoluto ¡Sólo puede ser Magia de Nigromante!”

La Lechuza abrió el pico para protestar
Ese maldito Talis la iba a liar
Pero el caballero se adelantó y gritó para enfatizar
¡Tened cuidado alteza! ¡Parece que os va a atacar!

La charlatanería de Talis al Rey embaucó
Y con una mano el verdugo al pajarraco atrapó
Sin poder siquiera argumentar, un golpe seco ¡zas!
Y la Lechuza sin cabeza para siempre jamás

Y así logró Talis salvar su pellejo,
Mintiendo, engañando, siendo todo un pendejo
Por los servicios al Rey, heredero fue nombrado
Y mientras Dragón, Princesa y Lechuza, todos amortajados

[fin]

viernes, 19 de agosto de 2011

El dragón, la princesa y la lechuza. Parte 2.

Talis era caballero sin par
No iba a dejarse intimidar
Aunque pudiera parecer inquietante
Una bella y blanca lechuza parlante

"No obedezco órdenes de animales"
dijo con tono rudo y dióse la vuelta
"Para resolver tu encargo no hay más canales"
respondió la lechuza, con voz resuelta




Sonrió Talis: "Ah, ¿no?" pensó
Y rápido y veloz, su arco tensó
Tres flechas volaron,
tres aciertos impactaron
Crucificada quedó como un premio
Víctima del caballero de mal genio



"Y ahora, me dirás cómo llegar a la princesa"
"dímelo y saldrás volando ilesa"
amenazó Talis a la indefensa criatura
acabando la frase con falsa ternura.



Sintiendo la sangre en cada herida
Hizo ver que daba la situación por perdida
"Está bien, caballero" dijo resignada
"Con mi ayuda llegarás sin casi hacer nada"



Convencido, Talis a la lechuza liberó
Y el camino fácil del tramposo tomó
El laberinto de los mil cuchillos,
el acantilado de los versos perdidos...
todas y cada una de esas terribles pruebas
Talis las sorteó como si no fuesen proezas



"Si con mi ayuda sortearás todos los percances"
"¿Crees que hay gloria alguna en lo que haces?"
Preguntó la lechuza, a mitad de camino
Talis no respondió pues le importaba un comino



Tanto se acostumbró a seguir sus indicaciones
Que Talis acabó por seguirlas sin cavilaciones
No podía saber aquel primerizo aventurero
Que la lechuza era animal sabio y revanchero



Finalmente, llegaron al cubil de la criatura maldita
"Dentro de esta gruta oscura, el dragón dormita"
Con antorcha y espada, Talis se dispuso a entrar
Pero antes la lechuza lo consiguió frenar
"¿A dónde vas, insensato?" le detuvo el pájaro
"La luz despertará al dragón, alma de cántaro"
"si al dragón quieres matar,
a oscuras tendrás que entrar"



Talis lo miró contrariado, maldiciendo su suerte
"Pero si no puedo ver, ¿Cómo podré darle muerte?"
La lechuza respondió - "aprovechad que está dormido,
Para no fallar, seguid el ruido de su ronquido".



Lechuza y caballero se adentraron en la oscuridad
y al poco, bestiales ronquidos escucharon con claridad
Talis tanteó entre tinieblas con su espada fiel
Hasta topar con algo blando como la piel
Notaba que subía y bajaba
Al mismo ritmo que roncaba
No había duda, aquel era el dragón
Y sin dudar, Talis clavó su espadón
Pero si algo resonó en la cueva no fue un gruñido aterrador
Sino el quejido de una doncella, presagio de su terrible error



Una llamarada súbita iluminó la estancia
Y el dragón de su pesar dejó constancia
"¿Quién?" – preguntó - "¿Quién ha osado matar a mi amada?"
"Ha sido él, Lord Dragón" – acusó la lechuza – "¿No veis su espada?"



Talis miró impotente al pájaro traicionero
Sin poder reaccionar como lo haría un buen caballero
Mil preguntas azotaban la cabeza
¿Cómo podía roncar así semejante belleza?
¿Cómo podía una princesa ser amante de un dragón?
Y sobre todo… ¿cómo podría salir de semejante marrón?




[continuará]

viernes, 12 de agosto de 2011

El dragón, la princesa y la lechuza. Parte 1




Esta historia que os voy a contar
pasó hace mucho, mucho tiempo, en verdad.
Trata de una princesa descarada
que de su castillo y reino fue raptada.
El dragón fue el autor de tal ultraje
y a su guarida se la llevó con todo su equipaje.

El rey, embargado por la tristeza,
a un sinfín de caballeros convocó para la siguiente empresa.
-”¡A la princesa teneis que rescatar!”-dijo
-”¡Y la cabeza del dragón quiero para mi cortijo!”-.

Solo un caballero el honor tendría de ser el elegido
y miles de ellos se presentaron para ser escogidos.
El rey una decisión dificil tenía
porque todos los caballeros gozaban de una gran valentía.
Entonces, una valiente y emplumada lechuza sobrevoló la reunión
y sobre uno de los caballeros un regalito dejó.
Como una premonición el rey esa acción tomó
y a ese caballero, en concreto, para la misión escogió.

Talis, el raudo, el caballero se llamaba
y de gran presencia Talis gozaba.
Rápido con la espada decían que la usaba
pero más rápido era con las piernas cuando la situación degeneraba.

Durante horas, días y meses Talis cabalgó
y al final la guarida del dragón encontró.
Con mucho cuidado y espada en ristre entró
pero nadie de la casa salió.
Buscó y buscó entre los tuneles de la cueva
y  tras mucho buscar superó la prueba.
A una gran sala llegó
pero ni rastro de la princesa y del dragón vió.
Entonces tras él, algo apareció,
¡una lechuza!, que delante de él se posó.

Bella era la lechuza sin lugar a duda
y con una voz suave y aterciopelada 
comenzó la siguiente balada.

-”Si a la princesa quieres encontrar
la siguientes pruebas tendrás que superar”-.

[continuará]